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sábado, 19 de junio de 2010

Notiecológicas


Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, 17 de junio
El pasado 17 de junio se celebró el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.Los suelos que son saludables son generadores de vida y, sin embargo, la salud del suelo depende grandemente de cómo los seres humanos utilizan la tierra. El tema de este año es: "Mejorar los suelos en un lugar mejora la vida en todas partes".

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, expreso en su mensaje: "Más de mil millones de personas pobres y vulnerables viven en las zonas áridas del planeta." y " Casi las tres cuartas partes de las zonas de pastoreo muestran síntomas de desertificación. Durante los últimos 40 años, casi un tercio de las tierras cultivables del mundo han dejado de ser productivas y en muchos casos han quedado abandonadas. La pertinaz presión causada por la sequía, el hambre y el agravamiento de la pobreza amenaza con desencadenar tensiones sociales, que a su vez pueden dar lugar a fenómenos de migración involuntaria, desintegración de comunidades, inestabilidad política y conflictos armados. Decididamente, la vulnerabilidad humana, la vulnerabilidad ecológica y la vulnerabilidad social van unidas con singular intensidad y simetría en las zonas áridas del planeta. El cambio climático no hará más que agudizar todas esas presiones."

Además: "En este Año Internacional de la Diversidad Biológica, debemos recordar que las tierras áridas son zonas de enorme productividad y diversidad biológica. El 30% de los cultivos que crecen y se consumen en todos los rincones del mundo proceden de las zonas áridas. Además, la diversidad biológica del suelo de esas zonas desempeña un papel decisivo en la transformación del carbono atmosférico en carbono orgánico: las tierras áridas son la mayor reserva de carbono orgánico del planeta. "

En este día, expreso : "Reconozcamos que cuidar de nuestros suelos equivale a cuidar de la vida en la Tierra. "
"No olvidemos que Anualmente, a nivel mundial se pierden entre 20.000 y 50.000 kilómetros cuadrados de tierras, especialmente debido a la erosión del suelo. "

Solo una adecuada educación ambiental nos hará ser conscientes sobre los daños que el hombre causa a la tierra, no olvidemos hablar en clase que el hombre es quien contamina el suelo y daña todo lo que esta en nuestro ecosistema. Cuidemos nuestro planeta Tierra.
Por: Cecilia Canales

viernes, 19 de marzo de 2010

Notiecológicas

Paisajes agrarios y biodiversidad


No hace muchas décadas, es decir con anterioridad a la revolución “¿verde?” de la década de 1960, los paisajes agrarios europeos y latinoamericanos atesoraban mucha mayor biodiversidad y belleza que hoy en día. Pero emergió la agroindustria, con sus agroquímicos y maquinaria pesada, comenzando la pesadilla. En las últimas décadas, el descenso de la biodiversidad ha sido alarmante, tanto como la degradación del medio ambiente.

La eliminación de setos y árboles, la sustitución de pastos y prados naturales por otros artificiales, así como el abuso de plaguicidas y abonos han causado un efecto devastador, sobre el paisaje (contaminación, y susceptibilidad a las pagas), la salud humana y la propia estabilidad de los agroecosistemas agrarios. Hoy, se reconoce el fracaso de aquellas iniciativas gubernamentales, volviéndose a financiar lo que en su día se degradó en nombre del progreso, la ciencia y la tecnología. Una manera más de malgastar los fondos públicos, en pro de la degradación de los paisajes y en beneficio del falso productivismo que proclaman las multinacionales.

Empero, mientras por un lado deshacemos el camino recorrido, por el otro seguimos maltratando tales paisajes introduciendo transgénicos, etc.

Ningún ecólogo duda ya de la importancia, en su conjunto, de la biodiversidad de los paisajes agrarios en aras de mantener su sustentabilidad. Se proclame o no en voz alta, el conocimiento campesino le ha dado una soberana lección a la tecnología agroindustrial. Setos de matorral y arbolado son dos elementos esenciales en la dinámica del paisaje y no meros adornos decorativos o nos querían hacer creer. Su valor es múltiple, se mire por donde se mire. Tanto es así, que exponer un listado de todos los beneficios que proporcionan tanto a la biosfera, como al propio ser humano, requeriría un ensayo científico, más que un mero post. Sin embargo, enumeremos algunos, a modo de ejemplo:

1. Incrementar la biodiversidad aérea y del suelo, incluyendo la de organismos polinizadores y antagonistas de las plagas que afectan a cultivos y pasturas. La presencia de micro-hábitats que proporcionan setos y árboles resulta pues esencial.

2. Mayores contenidos de materia orgánica y biomasa radicular que mejoran las propiedades hidrológicas de los suelos y retroalimentan positivamente su biodiversidad.

3. Barreras contra la erosión eólica en llanuras, e hídrica en laderas pendientes.

4. Ampliación del periodo fenológico de pastos praderas, de al modo que se expande el tiempo en el que el ganado puede alimentarse in situ.

5. Efecto amortiguador y tampón sobre las fluctuaciones del clima (heladas, exceso insolación) que dañan la vegetación, generando adicionalmente hábitats que proporcionan cobijo al ganado en momentos críticos (fuertes insolaciones estivales, vientos y fríos intensos, etc.).

6. Potenciación del efecto descontaminante de los suelos en lo que concierne a agroquímicos (plaguicidas, abuso de abonos minerales, antibióticos depositados por las heces del ganado ).

7. Por la razón anterior, también mejoran la calidad de las aguas, superficiales y subterráneas.

8. No olvidemos tampoco que, los vegetales y el ganado así producidos, son más saludables y sanos que los proporcionados por la agricultura industrial, y como corolario más saludables para las incesas humana y animal.

9. Hábitats fundamentales para las aves migratorias y otras formas de vida salvaje.

10. Valores estéticos de gran valor emocional para los campesinos y urbanitas.


Así pues, no nos dejemos engañar una vez más y apostemos por una revolución agroecológica, en lugar de otra biotecnológica (es decir la agro-industria), que es la que propicia el capital y cuyas consecuencias estamos padeciendo.

Por: Juan José Ibañez
Más sobre agricultura natural en: * http://www.youtube.com/watch?v=v2aKo6la7J4 Masanubo Fukuoka
* http://www.youtube.com/watch?v=ZYLaqGqAR_M&feature=related Granja agrecológica Valle del Cauca Colombia.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Sensibilización y compromiso ambiental


Suelos y desarrollo sostenible


Cuando va a tener lugar un evento político-ambiental, es harto frecuente que ciertos expertos se reúnan previamente al objeto de ofrecer, infructuosamente, su opinión. Este es el caso de la noticia que analizamos rojas. El rotativo público acaba de editar una nota de prensa con el título de las “Nueve líneas rojas para salvar el planeta” en la que se presenta la síntesis de un documento elaborado por un grupo de eminentes científicos, entre los cuales figuran al menos dos premios Nóbel. Este es el saso de Paul Crutzen, del que ya hablamos en nuestro post “El Antropoceno: ¿Un Nuevo Periodo Geológico?”. Resulta que de los nueve problemas ambientales que ponen en riesgo el futuro de la civilización, tan los uno “no” concierne directamente a los suelos. Se trata de una prueba palmaria que nuestra supervivencia pasa por hacer un uso racional de los recursos edáficos. Si alguien lo pone en duda podéis mostrar este post (o el documento original) muy ufanos y taparles la boca. También resulta patente que la agricultura industrial, así como el uso de agroquímicos y en especial de los fertilizantes inorgánicos, son unas amenazas de enorme magnitud. ¡Se busca una nueva agricultura, respetuosa con los suelos y que emule las funciones naturales de los ecosistemas!. Todo ello lo hemos defendido hasta la extenuación en nuestra bitácora. Por si no queda claro, cada una de las líneas rojas desmenuzadas por los expertos aludidos es seguida por un comentario de nuestra propia cosecha, que abunda brevemente en la misma, desde un punto de vista edafológico. Pasemos pues, sin más dilación, a revisar “las nueve líneas rojas” que amenazan el futuro de la civilización contemporánea.




La expansión del hombre en la Tierra no tiene límite, pero debería tener nueve. Un grupo internacional de científicos alerta en Nature de que, si la humanidad quiere seguir habitando un planeta estable, debe cumplir un contrato con nueve líneas rojas que son fundamentales para conservar la Tierra.

"Este mensaje debería tener implicaciones profundas en futuras negociaciones sobre cambio climático", explica a Público Johan Rockström, investigador de la Universidad de Estocolmo (Suecia). Junto a un nutrido grupo de expertos medioambientales de tres continentes, Rockström señala que tres de estos límites ya se han cruzado: las emisiones de CO2, la extinción de especies y el equilibrio del ciclo del nitrógeno. Otros cuatro están a punto de caer, y afectan al uso de agua dulce, la acidificación de los océanos, la deforestación y la sobreproducción de fósforo. Junto a estos procesos, también es preciso contener los vertidos químicos al medio ambiente y los daños a la capa de ozono.

Los nueve puntos ponen las bases de un nuevo pacto con el planeta para que este mantenga las características que ha tenido durante los últimos 10.000 años. "No necesitamos un pacto global sobre cambio climático, sino sobre desarrollo sostenible", detalla Rockström.

El Nóbel Paul Crutzen, uno de los firmantes del artículo, acuñó en 2000 el término Antropoceno para explicar que la actividad humana en la Tierra ha inaugurado una nueva era geológica en la que los procesos que gobiernan el planeta ya no están controlados por la naturaleza, sino por el hombre. El Antropoceno vendría a sustituir al Holoceno, un periodo de estabilidad ambiental que ha permitido al hombre nacer, multiplicarse y crear civilizaciones durante milenios. El uso de combustibles fósiles desde la Revolución Industrial y la expansión de la agricultura a gran escala amenazan ese equilibrio que ha hecho posible la vida. Esto puede traer consecuencias catastróficas para algunas partes del mundo, alertan los expertos. Para evitarlo, han identificado nueve áreas y han fijado límites exactos para siete de ellas. El problema, dicen, debe ser abordado de forma global.

"No nos podemos permitir el lujo de concentrar los esfuerzos en sólo uno de estos límites", dice Rockström. Pero las líneas rojas ya han recibido algunas críticas. En las mismas páginas de Nature varios expertos comentan la propuesta y, mientras algunos saludan la idea, otros alertan de que puede ocasionar más degradación medioambiental, pues fomentan la idea de que no es necesario actuar hasta que se cruza el límite.

1. EMISIONES DE CO2 DESBOCADAS. Las emisiones de CO2 deben reducirse a 350 partes por millón si no se quiere llegar a un punto de no retorno. El aumento de las emisiones de CO2 es uno de los límites que ya se han transgredido. Las emisiones actuales son de 387 partes por millón (ppm), mientras que antes de la Revolución Industrial eran de 280 ppm. Los expertos proponen un límite de 350 ppm. Este límite permitiría asumir el margen de error de los actuales modelos climáticos, cuyas estimaciones de ascenso de las temperaturas en función de las emisiones podrían ser hasta dos grados menores que en la realidad. También permitirían conservar las dos placas polares y detener el retroceso del hielo en el Ártico y en la Antártida. En un comentario al artículo de Rockström, el físico de la Universidad de Oxford Myles Allen señala que fijar un límite de 350 ppm evita el verdadero problema: el ascenso de las temperaturas a 2º sobre el nivel preindustrial.

Comentario: Muchos de vosotros ya sabéis que los suelos albergan varias veces más carbono que la atmósfera. La agricultura convencional ha sido responsable de buena parte de las emisiones actuales desde el medio edáfico (como posteriormente reconocerán los autores). El cambio climático también fomenta las emisiones afectando, por ejemplo, a las ingentes cantidades que almacenan los suelos con permafrost y turberas de las regiones sub-polares, entre otras.
2. AUMENTA LA EXTINCIÓN DE ESPECIES. La desaparición de seres vivos es entre 100 y 1.000 veces superior a la que existía antes de la Revolución Industrial. El número de especies extinguidas desde la llegada del hombre a la Tierra no tiene precedente desde la última extinción en masa. Antes de la Revolución Industrial, desaparecía, como máximo, una especie de cada 1.000 al año. En la actualidad, el ritmo al que se están extinguiendo las especies es entre 100 y 1.000 veces mayor al que podría considerarse natural, según el estudio. El ser humano es el principal culpable. Los expertos han fijado un límite de 10 especies por cada 1.000 cada año.La pérdida de especies puede afectar al equilibrio global del planeta, destacan los expertos. Señalan que la reducción hace más vulnerables los ecosistemas en los que viven a otros cambios ambientales potenciados por el hombre. Se espera que este siglo el 30% de los mamíferos, aves y anfibios estén amenazados de extinción.

Comentario: Ya os hemos informado en numerosos post precedentes que los suelos parecen albergan mayor biodiversidad de organismos vivos que las comunidades que soportan. Estos son responsables del reciclado que llevan a cabo los ecosistemas. Sin la presencia de ciertos taxa en su seno tal función vital se colapsaría. Todavía no se ha realizado un solo inventario de su biodiversidad global en ningún lugar del planeta.
Más en: http://es.wikipedia.org/wiki/Animales_extinguidos

3. EL CICLO DE NITRÓGENO ESTÁ DESFASADO. El hombre fija más nitrógeno que la Tierra, lo que aumenta el calentamiento y la contaminación de acuíferos y océanos. La agricultura extensiva depende de los fertilizantes que provienen del nitrógeno. Estos productos han hecho posible grandes mejoras en el rendimiento del campo y la producción agrícola, pero también presentan un importante peligro ambiental. El nitrógeno es el elemento más abundante en el planeta y pasa de estado gaseoso en la atmósfera a estados sólidos en el suelo. El hombre ha aprovechado esta abundancia de nitrógeno para imitar ese proceso y generar derivados para fertilizar los campos. Como resultado se producen unos 120 millones de toneladas más de nitrógeno sólido, lo que supera la producción natural de la Tierra. Gran parte de los derivados del nitrógeno acaban contaminando acuíferos y produciendo gases que potencian el cambio climático. Los expertos proponen reducir la producción de nitrógeno un 75%.

Comentario: Los fertilizantes inorgánicos, aplicados en exceso por la agricultura industrial, generan una polución de suelo que altera sus funciones, viajando luego hasta las aguas corrientes o subterráneas para contaminarlas. Existen agriculturas alternativas mucho más respetuosas con el ambiente y el suelo que deben comenzar a ponerse en marcha. Los procedimientos usados por las culturas tradicionales y aborígenes ofrecen claves inmejorables con vistas a desarrollar un uso del suelo que evite este problema. Notar que el punto siete, y en menor medida el 5, conciernen al abuso de fertilizantes y agroquímicos. Tales compuestos se han convertido en el principal veneno del Planeta.
Más en: http://es.wikipedia.org/wiki/Ciclo_del_nitr%C3%B3geno

4. OCÉANOS DEMASIADO ÁCIDOS. Las aguas de los océanos se están haciendo más ácidas debido al exceso de CO2, que amenaza a corales y moluscos. El exceso de CO2 que produce el hombre no sólo potencia el calentamiento, sino también un proceso paralelo que hace las aguas del océano más ácidas. Este fenómeno afecta directamente a multitud de especies que son muy sensibles a los cambios del pH, especialmente el coral y los moluscos que cubren su cuerpo con conchas. El aumento de la acidez de los océanos limita la capacidad de estos organismos de generar los resistentes productos que componen sus conchas, que son esenciales para su supervivencia. Esto tendría a su vez un impacto en el resto de especies que aún se desconoce, señalan los expertos. Proponen tomar como medida la abundancia en el agua de aragonita, uno de los compuestos en las conchas de los moluscos cuya saturación en el océano viene bajando desde tiempos preindustriales. Señalan un límite de saturación de 2,75. El actual es 2,90.

Comentario: En esta línea roja podríamos implicar también a los suelos, debido a que emiten a la atmósfera ingentes cantidades de carbono. Pero dejémoslo como está, por cuanto es el único ítem que no concierne “directamente” al medio edáfico.
5. UNA SED DE AGUADULCE INSACIABLE. El ser humano requiere 2.600 kilómetros cúbicos de agua cada año. El umbral de riesgo se sitúa en 4.000 km3. El ciclo que sigue el agua dulce en el planeta ha entrado en una nueva era: el Antropoceno. La injerencia del ser humano en el curso natural de la Tierra es tal que ya es el principal responsable del flujo de los ríos. Se estima que el 25% de las cuencas fluviales del mundo se seca antes de llegar a los océanos, a causa de la voracidad humana, de la descontrolada utilización del agua dulce. A juicio del grupo de científicos, la amenaza que se cierne sobre la humanidad por el "deterioro" de los recursos globales de agua es triple: la pérdida de la humedad del suelo, a causa de la deforestación; el desplazamiento de las escorrentías y el impacto en el volumen de precipitaciones. Según los expertos, la línea roja en el consumo de agua dulce se sitúa en los 4.000 kilómetros cúbicos al año. Actualmente, alcanza los 2.600 y va en aumento.

Comentario: La erosión del suelo, pérdida de materia orgánica (debida a las prácticas agrarias, varias mencionadas en este texto) indispensable para mantener unas buenas propiedades hidrofísicas del medio edáfico, contaminación de los suelos por agroquímicos (y como corolario de aguas dulces y marinas), así como el uso de cultivos con irrigaciones que consumen una cantidad enorme cantidad de agua (mayor que la requerida por las restantes actividades humanas), deviene en una buena parte del problema ya apuntado en esta línea roja. Una nueva agricultura, que genere suelos con capacidades idóneas en el almacenamiento de agua, resulta ser imperativa.
Más en: http://www.monografias.com/trabajos14/problemadelagua/problemadelagua.shtml

6. CAMBIOS EN LA UTILIZACIÓN DE LA TIERRA. Las tierras destinadas a la agricultura no deberían superar el 15% del total, y esa cifra está hoy cercana al 12%. La expansión de los cultivos también amenaza la sostenibilidad a largo plazo. La conversión de bosques y otros ecosistemas en tierras agrícolas se ha producido a un ritmo medio del 0,8% cada año en los últimos 40-50 años. Los científicos proponen que no más del 15% de la superficie de la Tierra -excluyendo los polos- se convierta en tierras de cultivo, y alertan de que, en este momento, la cifra ronda el 12%. El estudio apunta que los sistemas agrícolas que mejor imitan los procesos naturales podrían permitir una ampliación de este límite, aunque otros factores deberían controlarse. La degradación de la tierra, la pérdida de agua de riego, la competencia con el suelo urbano o la producción de biocombustibles son algunos de ellos. Reservar las tierras más productivas para la agricultura es una de sus principales recomendaciones.

Comentario: Aunque cambie el vocablo, no lo hace el contenido. Podemos sustituir tierra por suelo, atesorando la misma veracidad. Se nos advierte que la puesta en cultivo de más suelos (o tierras) no debe sobrepasar un límite poco mayor que el actual. De nuevo, se reclama una agricultura más eficiente, que no una expansión de la misma que terminaría por devorar una buena parte de los espacios naturales que aun nos restan. Vuelve hacerse énfasis en la imperiosa necesidad de una nueva agricultura (sin fertilizantes y otros agroquímicos, eficiente el uso del agua y que no promueva la degradación y erosión del suelo), que emule las funciones de los ecosistemas. Como señalan los autores, se trata de una de las vías más prometedoras, con vistas a paliar los graves problemas ambientales que acucian a la humanidad. De nuevo nuestros antepasados pueden darnos lecciones de sustentabilidad.

7. EL FÓSFORO Y LA CATÁSTROFE EN LOS MARES. El abuso de fertilizantes en la agricultura ha provocado una sobredosis de fósforo en el mar que amenaza la vida oceánica. La humanidad está cerca de cruzar un umbral peligroso. Cada año, alrededor de nueve millones de toneladas de fósforo, procedentes sobre todo de los fertilizantes agrícolas, pero también de productos domésticos como la pasta de dientes, acaban en el océano. Si esta cantidad supera los 11 millones de toneladas se producirá una extinción masiva de la vida marina, como ya ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia. Este fenómeno, conocido como "evento anóxico oceánico", se desencadena por el agotamiento del oxígeno en el agua marina a consecuencia de la sobredosis de fósforo. Los umbrales que provocarían la catástrofe ya se han superado en algunos estuarios y sistemas de agua dulce, pero los científicos creen que, si se mantienen los flujos de fósforo actuales, el riesgo se evitará durante el próximo milenio.

Comentario: Todo lo apuntado en el punto tres, resulta también ser válido aquí. Los fertilizantes y otros residuos han perturbado profunda y negativamente los ciclos biogeoquímicos del nitrógeno y del fósforo. Cuando se alude al océano, debéis tener en cuenta de que es lo que denominamos floraciones algales y puntos muertos en nuestro blog. Hemos mostrado abundante material acerca de este gravísimo problema.

8. REDUCCIÓN DE LA CAPA DE OZONO. El agujero en la capa de ozono sigue existiendo, por lo que se fija un límite para garantizar la recuperación. El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida existirá aún varias décadas, al igual que su concentración en el Ártico. Los autores alaban la efectividad del Protocolo de Montreal, en el que la mayoría de países del mundo fijaron una estrategia común. El pacto ha permitido que la concentración de los productos químicos que destruyen el ozono en la atmósfera haya disminuido casi un 10%. Sin embargo, la capa de ozono tarda mucho en recuperarse, por lo que los expertos proponen un límite global a la disminución de ozono de 276 unidades Dobson -una medida del ozono-. El nivel actual es de 283 y el preindustrial era de 290. El nobel Mario Molina, que fue premiado por su trabajo sobre la capa de ozono, comenta en Nature que este límite es aceptable, pero que cruzarlo no ocasionaría un cambio irreversible.

Comentario: Retornamos de nuevo, en parte, al problema de los agroquímicos, aunque en este caso concierne a los pesticidas que se aplican a suelos y plantas. Tal es el caso del bromuro de metilo, tremendamente dañino para la preservación de la ozonósfera (actualmente prohibido). El investigador Español y amigo personal, Antonio Bello, fue premiado por la EPA norteamericana por su lucha contra la aplicación de este pesticida al suelo.

9. LOS AEROSOLES SE DUPLICAN. Los autores no han fijado los umbrales para la contaminación ni la cantidad de partículas en suspensión. Producto de la actividad humana desde el comienzo de la era industrial, la concentración atmosférica de aerosoles se ha duplicado. Numerosos estudios vinculan la acumulación de partículas en suspensión con cambios en el clima, ya que reflejan la radiación solar incidente, así como con la formación de nubes, lo que afecta a los ciclos de precipitaciones. Además, los aerosoles afectan directamente a la salud de las personas. Sin embargo, la compleja naturaleza de las distintas partículas dificulta el establecimiento de un único valor límite. Algo similar ocurre con la contaminación química. En la actualidad hay cerca de 100.000 compuestos, cada uno con su particular grado de toxicidad. Su efecto acumulado es claro, afecta a la salud de los ecosistemas y altera los ciclos naturales.
Autor: Nuño Domínguez

Comentario: Aunque los autores (o el resumen de la nota de prensa) no haga mención a los aerosoles de origen natural (materiales del suelo), cuyo incremento en la atmósfera ha sido propiciado por la desertificación y una agricultura que fomenta la exposición de la superficie de los suelos a las inclemencias atmosféricas, estos resultan ser se suma importancia. Las nubes de polvo y las lluvias rojas atestiguan que la degradación de tierras ha hecho aumentar la suspensión de partículas de suelos en la atmósfera, alterando su balance radiativo, y dañando la salud de la población.
Más en: http://es.wikipedia.org/wiki/Aerosol

Juan José Ibáñez