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domingo, 7 de agosto de 2011


Día Interamericano de la calidad del aire, agosto 8


El 8 de agosto es la fecha en que se celebra el Día Interamericano de la Calidad del
 Aire (DIAIRE), en el cual se busca concientizar a toda la población sobre la
 importancia de no utilizar elementos contaminantes que perjudiquen al medio ambiente, 
sobre todo a la atmósfera.

Esta fecha dedicada a la calidad del aire, se debe a que el 28 de octubre de 2002, en 
Cancún, México, con motivo del XXVIII Congreso Interamericano de la 
Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS), la 
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización de los 
Estados Americanos (OEA), la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS)
 y la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones 
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), declararon que cada año se 
conmemore la "calidad de aire” a través del Día Interamericano de la Calidad 
del Aire.








El aire que respiramos está formado por
 muchos componentes químicos.
 Los componentes primarios del aire 
son el nitrógeno, oxígeno, y vapor de agua 
en el aire, también se encuentran
 pequeñas cantidades de otras sustancias,
 tales como el dióxido de carbono, argón,
 neón, helio, hidrógeno y metano.
Continuar leyendo en:
Por: Proyecto tierra.com

domingo, 26 de septiembre de 2010

Respirar, en Bogotá, puede amenazar la vida


Niños, usuarios de ciclorrutas y habitantes del occidente de Bogotá son las poblaciones más vulnerables a la contaminación del aire que, en esta ciudad, excede las recomendaciones establecidas por la OMS. La respiración de los capitalinos cada vez está más amenazada.

Normalmente una persona respira entre 12 y 24 veces por minuto. Esta cifra suele pasar inadvertida, pues independientemente de números, el proceso respiratorio se asocia con la posibilidad de vivir. Sin embargo, hoy, cada vez que se inhala oxígeno, también se recibe un cúmulo de contaminantes que puede llegar a afectar la salud, planteando una paradoja moderna: mientras se respira para vivir, se amenaza la vida misma.

Aunque no es fácil percibirlo, Bogotá es una de las ciudades con el aire más contaminado de Latinoamérica, equiparable a Ciudad de México y Santiago de Chile. En la actualidad, está superando la recomendación vigente anual, de un promedio de 20 microgramos de partículas por cada metro cúbico de aire (μg/m3), establecida por la Organización Mundial de la Salud, OMS. El promedio en la capital está entre 60 y 65, es decir, más del triple.

Por varios periodos, investigadores del Departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia han desarrollado estudios que corroboran la contaminación del aire bogotano y muestran cómo incide ello en diferentes poblaciones y ambientes.

Por: Magda Páez Torres, Unimedios

martes, 10 de agosto de 2010

Día internacional de la calidad del aire, 11 de agosto


Desde los inicios de la revolución industrial el hombre ha venido contaminando el aire al utilizar los combustibles fósiles y determinadas sustancias químicas. La industrialización moderna genera en muchos  sectores del planeta altos niveles de polución y de paso, contaminación atmósferica que afecta la salud humana principalmente la de los niños y la naturaleza.


Afortunadamente, el Colegio Juan Pablo II  esta rodeado de una exuberante vegetación la cual sirve de sumidero al aire contaminado permitiéndonos tener un ambiente sano y agradable; desde nuestro blog invitamos a proteger y conservar  las zonas verdes y el bosque natural.


Algunas recomendaciones para mantener la calidad  del aire

  • No fume ni permita a otros fumar en su casa, colegio o automóvil.

  • Mantenga su casa y aula de clase lo más limpia posible.

  • El polvo, el moho, los insectos, el humo del tabaco, la caspa y el pelo de los animales domésticos pueden causar alergias.

  • Evite que los niños permanezcan en ambientes cerrados con cocinas o estufas prendidas.

  • Evite las actividades al aire libre cuando hay anuncios de alerta por altos niveles de contaminación del aire.

  • Organice un grupo para compartir el viaje en autos privados, use el transporte público y, en lo posible, camine o utilice una bicicleta.

  • Evite dejar prendido el motor de su vehículo innecesariamente.

  • Evite hacer fogatas o quemas al aire libre.

  • Maneje adecuadamente sustancias químicas en el laboratorio.

  • Revise continuamente las conexiones de gas domiciliario.
"Colabora con entusiasmo en la actividad de conservación y cuidado del entorno Juampablista", el próximo 12 de agosto

Si quiere saber más sobre la calidad del aire,  pulsa en:

domingo, 25 de julio de 2010

La contaminación atmosférica… Un problema

La contaminación de la atmósfera se ha incrementado notablemente en los últimos años y constituye uno de los problemas más serios que enfrenta el ser humano. Ya no es una cuestión circunscripta a algunos lugares, el viento se ha encargado de convertirlo en un problema global. Hoy, el humo expulsado de los autos, colectivos y camiones, los procesos industriales, los sistemas de calefacción y hasta el humo de los cigarrillos se juntan para contaminar el aire que respiramos.
La atmósfera es esencial para la vida por lo que sus alteraciones tienen una gran repercusión en el hombre y otros seres vivos y, en general, en todo el planeta. Es un medio extraordinariamente complejo y la situación se hace todavía más complicada y difícil de estudiar cuando se le añaden emisiones de origen humano en gran cantidad, como está sucediendo en estas últimas décadas.

La contaminación de la atmósfera se ha incrementado notablemente en los últimos años y constituye uno de los problemas más serios que enfrenta el ser humano. Ya no es una cuestión circunscripta a algunos lugares, el viento se ha encargado de convertirlo en un problema global. El problema de la contaminación atmosférica comenzó hace aproximadamente 200 años con la Revolución Industrial. Hoy, el humo expulsado de los autos, colectivos y camiones, los procesos industriales, los sistemas de calefacción y hasta el humo de los cigarrillos se juntan para contaminar el aire que respiramos provocando una gran parte de las enfermedades respiratorias.

El aire que respiramos está compuesto por 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, 0.093% de argón y una porción de vapor de aire, cuando hablamos de contaminación del aire, nos referimos a la alteración de esta composición, producida por causas naturales o provocadas por el hombre, las primeras no se pueden evitar, pero las segundas, es nuestra obligación evitarlas. Las fuentes que provocan la contaminación del aire se clasifican en fijas que son toda instalación establecida en un sólo lugar que tenga como finalidad desarrollar operaciones y procesos industriales, comerciales y fuentes móviles, que son todo equipo o maquinaria no fijos, con motores de combustión y similares que con motivo de su operación generan emisiones contaminantes a la atmósfera.

Nuestra actividad, incluso la más normal y cotidiana, origina contaminación. La actividad contaminante introduce ciertos desequilibrios en los ciclos biogeoquímicos (carbono, nitrógeno, oxígeno, azufre, fósforo, entre otros) lo que puede llegar a provocar reacciones de consecuencias impredecibles ya que puede dañar la salud de las personas y afectar a la vida de las plantas y los animales. Pero, además, los cambios que se producen en la composición química de la atmósfera pueden cambiar el clima, producir lluvia ácida o destruir el ozono, fenómenos todos ellos de una gran importancia global. En los seres humanos provoca problemas cardiovasculares, conjuntivitis, enfermedades bronquiales, cáncer pulmonar, cáncer en la piel, problemas de visión, enfermedades en la sangre, problemas en el desarrollo mental de los nonatos, entre otros. Se entiende la urgencia de conocer bien estos procesos y de tomar las medidas necesarias para que no se produzcan situaciones graves para la vida de la humanidad y de toda la biosfera.

Aproximadamente la mitad de la población mundial vive en aglomeraciones, y se espera que esta proporción aumente en dos tercios para el año 2030, según estimaciones de las Naciones Unidas. El fenómeno de las partículas en suspensión es un problema importante en las grandes ciudades. La contaminación atmosférica está alcanzando niveles preocupantes en las grandes ciudades de Asia y de Sudamérica, donde más de dos millones de personas mueren cada año debido a sus consecuencias
.
En un país industrializado la contaminación del aire procede, más o menos a partes iguales, de los sistemas de transporte, los grandes focos de emisiones industriales y los pequeños focos de emisiones de las ciudades o el campo; pero no debemos olvidar que siempre, al final, estas fuentes de contaminación dependen de la demanda de productos, energía y servicios que hacemos el conjunto de la sociedad.

En Argentina hay una ley N° 20.284 de 1973 que marca claras exigencias en cuanto a la calidad del aire y los máximos de cada gas que pueden emitir los tubos de escape, pero no ha sido nunca reglamentada, apelando a los decretos 692 y 2254 la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable estableció los límites de expulsión de gases tóxicos de vehículos a nafta y diesel. Aunque la rectificación obligatoria, necesaria para hacer cumplir estas leyes, aún no está en vigencia.

En muchas partes del mundo se están realizando esfuerzos, con éxito variable, para combatir las causas de la contaminación atmosférica y su corolario de efectos devastadores para los habitantes de este planeta. Las sustancias que contaminan el aire causan cada vez más trastornos patológicos específicos y no específicos. La mayoría de las causas de la contaminación del aire se pueden prevenir si la gente es consciente de las consecuencias de sus acciones y si hacen algo positivo al respecto.

Una forma de prevenir sería la medición en los focos emisores y los niveles de inmisión. Ambos valores dependen uno del otro aunque se alcancen luego de complejos procesos. En el caso de las viviendas, estas liberan sobre todo anhídrido sulfuroso (SO2) y monóxido de carbono (CO). El cambio que se ha efectuado para disminuir la emisión de estos gases se basa en la sustitución de las calefacciones individuales por las centrales y las de carbón por las de gas natural que es más limpio. También es importante que las instalaciones de calefacción se mantengan en buen estado; esto incrementaría un ahorro energético y disminuiría los gases. El tráfico automotor está considerado como el responsable de las principales emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2), nitratos (NO3), monóxido de carbono (CO) y de algunos compuestos orgánicos volátiles. Para disminuir la cantidad de estos gases en la atmósfera se utilizan catalizadores o mediante una combustión a bajas temperaturas. Una de las medidas que se ha tomado es la utilización de gasolina sin plomo, que ha reducido visiblemente la contaminación debida a este elemento. En el caso de la producción de energía, las centrales eléctricas que funcionan con carbón son las responsables de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Entre los humos de escape de estas centrales se puede encontrar anhídrido sulfuroso (SO2), que puede ser retenido por un absorbente y utilizado posteriormente para la producción de acido sulfúrico. Un uso racional de la energía eléctrica supondría un ahorro en su producción y, por tanto, una disminución en la contaminación atmosférica.

¿Cuál es el costo de reducir la contaminación atmosférica y mantener la calidad del aire? ¿Vale más la comodidad de unos pocos que la salud de todos?

Para tener un aire más limpio, es necesario que contribuyamos a mejorar nuestro entorno, la naturaleza es de todos y está en nuestras manos el conservarla para legar a nuestros hijos un ambiente sano. Lo concreto y real es que sólo una profunda reestructuración de las empresas fabriles, del tránsito automotor y del mismo estilo de vida de los grandes conglomerados humanos permitirá alentar alguna esperanza sobre el futuro de la Tierra. Sólo queda que las empresas pongan un poco de voluntad, para así poder frenar la contaminación; ya que estamos viendo que el mundo se destruye delante de nuestros ojos... Si esto se cumple, acaso nuestros descendientes gocen los beneficios de una vida más armoniosa y prolongada.

Por: Cristian Frers http://www.ecoportal.net/
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