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jueves, 14 de junio de 2018

La deforestación en Colombia continúa: aumentó 23% durante 2017

La cifra alcanzó las 219.973 hectáreas, equivalentes a un aumento del 23% en comparación con el año 2016. El 65% de la deforestación estuvo concentrada en amazonia colombiana.
La deforestación avanza a pasos agigantados en Colombia. 
Foto archivo El Espectador.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) presentó la actualización de cifras de monitoreo de bosques correspondientes al año 2017. Esta actualización incluye información de la superficie de bosque natural, de la superficie deforestada y caracterización de causas y agentes de deforestación a nivel nacional, regional y local.
El reporte, que se basa en el procesamiento digital de más de 1.750 imágenes de satélite, reveló que la deforestación en Colombia continua: en 2017 se perdieron 219.973 hectáreas de árboles. Esto representa un aumento del 23% en comparación con el año 2016, cuando la tasa de deforestación fue de 179.000 hectáreas.
A nivel regional, las cifras obtenidas revelan que las áreas de cambio en la cobertura de bosque natural durante el año de 2017, se concentran principalmente en las regiones de la Amazonía (65,5% de la deforestación), los Andes (17%), el Caribe (7,1%), el Pacífico colombiano (6,1%), y la Orinoquia (4,5%).
Estos resultados contrastan con los análisis realizados para 2016, cuando la deforestación en la región Amazonía fue del 39% del total, indicando una mayor concentración de la deforestación, sobre todo en el noroccidente de la región.
El 81% de la pérdida de bosque natural del país en el año 2017 ocurrió en la jurisdicción de seis departamentos: Caquetá, Guaviare, Meta, Antioquia, Putumayo, Chocó y Santander. Siendo el departamento de Caquetá el que representa el mayor porcentaje de pérdida de bosque, con el 27.6%.
El Ideam ha alertado que los aumentos en los niveles de deforestación se deben en parte a la minería ilegal, la ganadería extensiva, la colonización de tierras y los cultivos ilícitos, que vienen creciendo en varias regiones del país. 
Vía GIPHY

El IDEAM, además, reveló que una de cada diez hectáreas deforestadas a nivel nacional se localiza en áreas de Resguardos Indígenas. Sin embargo,  los resguados como Nukak-Maku (3.435 hectareas deforestadas), Yaguara II (3.022 ha deforestadas) y Vaupés (2.100 ha deforestadas) reportan problemáticas significativas.
Las principales causas de la deforestación a escala nacional, durante el año 2017, fueron la praderización, la ganadería extensiva, los cultivos de uso ilícito, el desarrollo de infraestructura vial, la extracción ilícita de minerales y la extracción de madera, concentrándose el fenómeno principalmente en los ocho núcleos descritos a continuación:
1) Arco de deforestación de la Amazonía (58,4% de la deforestación nacional en 2017): áreas de los departamentos Putumayo, Caquetá, Meta y Guaviare, principalmente en los municipios de La Macarena, Uribe, Vistahermosa y Puerto Rico (Meta); San José del Guaviare, Calamar y El Retorno (Guaviare); San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá y Solano (Caquetá); Puerto Guzmán y Puerto Leguízamo (Putumayo). La deforestación fue ocasionada mayormente por fenómenos de praderización con fines de expansión de ganadería extensiva o acaparamiento de tierras (valorización y/o titulación), y expansión de infraestructura vial (principalmente vías terciarias asociadas al trazado de la carretera marginal de la selva). Con un impacto de menor intensidad se presentaron los cultivos de uso ilícito y la extracción de madera para la comercialización de especies con alto valor comercial.
2) Andina Centro Norte (5,1%): además del nororiente antioqueño, esta zona incluye áreas del sur de Bolívar y del occidente del departamento de Santander; la deforestación en 2017 se concentró principalmente en los municipios de Remedios y Segovia (Antioquia). La extracción de oro a cielo abierto (principalmente de tipo ilícito), el cultivo de coca (que se alterna con la extracción ilícita de minerales) y el crecimiento de las áreas de pastizales, han sido factores que continúan presionado las áreas de bosques naturales en las estribaciones de la Serranía de San Lucas.
3) Pacífico Norte (2,6%): noroccidente antioqueño, norte del Chocó y sur del departamento de Córdoba, principalmente en los municipios de Riosucio y Carmen del Darién (Chocó). La expansión de la frontera agropecuaria a través del establecimiento de pastizales para el ganado bovino, o de cultivos a pequeña escala que posteriormente pasan a pastizales, es la principal causa de deforestación en la zona. A esto se suma la extracción informal de maderas finas con fines de comercialización, que es una actividad históricamente realizada en esta región.
4) Mapiripán (1,3%): además de este municipio del departamento del Meta, incluye algunas áreas del municipio de Puerto Gaitán. Corresponde a una zona en el límite entre el bioma amazónico y la Orinoquía, desde donde provienen las amenazas que se constituyeron en las principales causas de deforestación en esta zona, como es la expansión de cultivos agroindustriales, principalmente de palma africana, así como la ganadería extensiva, basada en la sustitución de las coberturas naturales (sabanas o bosques de galería) por praderas mejoradas técnicamente.
5) Sarare (0,7%): áreas inundables del departamento de Arauca en los municipios de Arauquita, Puerto Rondón y Tame. El establecimiento de pastizales dedicados a la ganadería bovina es una de las actividades económicas más representativas de la zona, amenazando de manera constante las coberturas de bosque remanentes, así como la expansión de infraestructura vial en la región.
6) Andina Norte (0,7%): corresponde a un área en la Serranía de Catatumbo – Norte de Santander, principalmente en el municipio de Tibú. A pesar de las acciones del posconflicto relacionadas con la sustitución, los bosques remanentes siguen siendo afectados mayormente por el establecimiento de cultivos de uso ilícito. La extracción informal de madera con fines productivos (construcción de minas subterráneas de carbón y tutores para algunos cultivos) también lleva a la intervención del bosque natural en la zona.
7) Pacífico Sur (0,6%): este núcleo se ubica en el sur del departamento de Nariño, principalmente en el municipio de Tumaco. Los cultivos de uso ilícito, la extracción ilícita de minerales y la expansión de las actividades agropecuarias generan la transformación del bosque en esta zona. La presencia de grupos armados ilegales presiona la expansión de las actividades ilícitas a costa de las coberturas naturales.
8) Pacífico Centro (0,3%): corresponde al departamento del Chocó, principalmente en los municipios de Rio Quito y El Cantón de San Pablo. La extracción ilícita de oro a cielo abierto es una causa que afecta masivamente los bosques de esta zona, particularmente sobre los márgenes de los ríos Quito y Atrato. La producción agrícola a pequeña escala (que puede incluir cultivos de coca) tiene un efecto acumulativo sobre las coberturas naturales en el territorio.
Vía GIPHY: https://media.giphy.com/media/4Nx8k6WdG93P3KRkNV/giphy.gif


Por: Redacción Medio ambiente. El Espectador.

domingo, 16 de septiembre de 2012


Chomsky, en defensa del Macizo Colombiano

Los campesinos del Cauca, cercanos al intelectual
norteamericano desde un homenaje que le hicieron
a su esposa en 2010, revelaron una carta que el 
lingüista le escribió al presidente Santos pidiéndole
que proteja esta zona de la minería.
Noam Chomsky, profesor emérito del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), expresó su preocupación por el impacto de la minería en el Cauca.  / EFE













Noam Chomsky, profesor emérito del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), expresó su preocupación por el impacto de la minería en el Cauca. / EFE
A Noam Chomsky —“probablemente el intelectual vivo
más importante del siglo XX”, según The New York 
Times— lo preocupan los estragos de la minería 
desbordada. Ilimitada. Incontrolada. Lo preocupa,
en especial, unpedacito de Colombia ubicado en 
el municipio de La Vega,al sur del departamento del
Cauca, que lleva el nombre de su esposa: Carol. 
Un pedacito de montaña en el Macizo 
Colombiano (la mayor fuente hídrica del país) bautizado 
Bosque Carol Chomsky, porque así lo propuso un movimiento
campesino de La Vega en homenaje al lingüista. Y a Carol, 
su esposa por 60 años. Su esposa que murió de cáncer el 19
de diciembre de 2008. Así lo escribió en una carta que 
dirigió al presidente Santos y que conoció el Proceso 
Campesino y Popular de La Vega, cercanos al lingüista.
Estimado presidente Santos: Me dirijo a usted por una 
preocupación general, que comparto con muchos otros,
sobre los planes de operaciones mineras a gran escala que,
al parecer, suponen una grave amenaza para el delicado 
ecosistema del Macizo Colombiano. Pero escribo también 
por razones personales, que espero sean apropiadas para
llamar su atención. Hace algunos años, mi esposa murió. 
Poco tiempo después, los habitantes de Santa Rita, en La
Vega, departamento del Cauca, decidieron dedicar un
bosque a su memoria, en la montaña que está ubicada 
en la parte alta de su pueblo (...) fue una de las experiencias
más emocionantes de mi vida...
Por: Carolina Gutiérrez Torres

miércoles, 2 de febrero de 2011

Los bosques son indispensables para la vida


La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) pide que se dediquen más recursos a proteger la riqueza de los bosques y a restaurar las áreas forestales degradadas. La organización ambiental más grande del mundo quiere aprovechar este 2011, Año Internacional de los Bosques, para concienciar a la comunidad mundial acerca del valor real de los bosques.


El aire que respiramos, los alimentos, el agua y los medicamentos que necesitamos para sobrevivir, la diversidad de la vida en la Tierra, el clima, que moldea nuestro presente y nuestro futuro, todo ello depende de los bosques. Hay que reconocer la importancia esencial de los bosques y de su buen estado para mantener la vida en el planeta, así como que el ser humano desempeña un papel fundamental en la protección y uso sostenible de los recursos forestales.

Una de los mayores beneficios de los bosques es que mantiene la estabilidad del clima global. Por tanto, deben desempeñar un papel central en las políticas encaminadas a mitigar el cambio climático, según la UICN. Son el medio más rápido, rentable y a mayor escala para reducir las emisiones globales de dióxido de carbono. Con sólo reducir a la mitad las emisiones provenientes de los bosques de aquí a 2020, se podían estar reduciendo un 40% de los gases de efecto invernadero para el próximo decenio.

Además, los bosques contribuyen de manera fundamental al crecimiento económico, tanto en el ámbito nacional como en el mundial. Se calcula que aproximadamente un 25% de los ingresos de las poblaciones dependientes de los bosques se derivan de los bienes y servicios que éstos proporcionan. Según datos recientes de la UICN, el producto de los bosques que se gestionan por y para las comunidades locales redunda, cada año, en 130.000 millones de dólares (casi 100.000 euros) de beneficios para los pobres.

Muchas personas pierden medios de subsistencia y oportunidades de bienestar por la destrucción y deterioro de los bosques. Es esencial, por tanto, restaurar las áreas forestales que, en la actualidad, no aportan nada o muy poco a nadie. Se trata de recuperar su valor para que sean beneficiosas para todos.
Por: David Sanz

miércoles, 18 de agosto de 2010

El clima afecta los bosques

Un grupo de científicos están analizando las áreas forestales, el cambio climático y proponen soluciones para evitar un desastre medioambiental. Las conclusiones son claras: si no se toman medidas inmediatas, el cambio climático podría tener un efecto devastador sobre casi todos los bosques del mundo y sobre los cerca de mil millones de personas que dependen de ellos para desarrollar sus vidas.


Las recomendaciones se basan en la implementación de medidas de adaptación que reduzcan la vulnerabilidad de las zonas boscosas y de las comunidades de su entorno. En los próximos 100 años, las poblaciones cercanas a los bosques experimentarán una combinación sin precedente de problemas relacionados con el cambio climático, como inundaciones, sequías, incendios forestales, y otros fenómenos medioambientales que impedirán su continuidad.

Solamente si se gestionan de manera apropiada, los bosques pueden ayudar en gran medida a que comunidades vulnerables se adapten al impacto del cambio climático. En caso contrario, los bosques agravarán este impacto. Además, debido a su capacidad para absorber dióxido de carbono de la atmósfera, los bosques podrían ser una parte importante de la solución para el cambio climático. Mientras que si los bosques son destruidos, la creciente cantidad de carbono en la atmósfera formará un ciclo de aumento de la contaminación en el aire.

Es bien sabido que los bosques proporcionan ingresos, alimentación, medicinas y materiales de construcción. Además, son parte vital para los ecosistemas terrestres, ya que purifican el agua y regulan inundaciones y sequías. Por lo tanto son fundamentales para que las sociedades humanas se puedan adaptar al cambio climático de una forma progresiva, sin grandes desastres.

Será clave adaptar la gestión y conservación de bosques para reducir el impacto del cambio climático en los ecosistemas forestales. Así como apostar por ayudar a quienes gestionan, viven o conservan los bosques a que se adapten a futuros cambios.

Finalmente, el informe analizó la literatura científica existente sobre los efectos del cambio climático sobre los bosques, y llegó a diversas conclusiones muy alarmantes. Por ejemplo, a finales del siglo XXI, las regiones tropicales de África, Asia meridional y Centroamérica se estarán calentando a tasas mayores que la media. Es probable que las precipitaciones en África oriental y el sudeste de Asia aumenten. También es muy posible que la precipitación anual en gran parte de Centroamérica descienda, ya que esta región es el “punto caliente” tropical más importante para el cambio climático.

Por otro lado, también se espera que las intensidades máximas de los vientos causados por ciclones tropicales aumenten, sobre todo en el sur y el sudeste de Asia, causando un aumento drástico de las precipitaciones. De modo que se prevé que inundaciones y sequías aumenten a nivel mundial, dificultando la gestión del agua.
 
Por: Ecología verde

domingo, 20 de junio de 2010

Notiecológicas

José Saramago: Se va el amigo de los bosques


En marzo de 2006, el escritor José Saramago escribió en el diario El Mundo un artículo conmovedor sobre un gesto protagonizado por su abuelo Jerónimo. El artículo, titulado “La despedida de Jerónimo Melrinho”, contaba que su abuelo, al presentir su muerte, y antes de ir al hospital, se fue al huerto a despedirse de cada uno de los árboles que había cuidado y plantado. No se despidió de los animales, pero se despidió de su familia y de sus árboles como si todo fuese para él su familia.

Además de su defensa de los derechos y las libertades humanas, Saramago tuvo gestos en favor de los bosques que hacen que su despedida deje huérfanos también a estos seres. No sólo perdemos un excelente escritor, el fallecimiento de José Saramago es también la pérdida de un aliado.

Nos vienen a la memoria algunos momentos gratificantes. Todavía recordamos cuando le conocimos personalmente, a él y a su mujer Pilar del Río, en su casa de Malasaña y le explicamos, sobre una mesa llena de libros, el proyecto Libros Amigos de los Bosques, proyecto que él apoyó pidiendo a su editor que utilizara en las ediciones de sus libros “papel amigo de los bosques”.

O cuando el Premio Nobel de Literatura nos invitó en noviembre de 2005 a la presentación en Lisboa de las diversas ediciones de su libro "Las intermitencias de la muerte". En su presentación del libro, Saramago hizo el mejor discurso nunca antes escuchado a favor de nuestro proyecto y pidió al sector editorial que se comprometiera a editar libros sin destruir los bosques.

No sabemos si Saramago tuvo tiempo para despedirse de los árboles de su jardín. En el año 2005 nos dijo “si todos los escritores decidimos apoyar esta campaña, veríamos una revolución en la manera en que se producen los libros hoy”.
Esa revolución ya ha empezado. Y es la mejor despedida que Saramago ha podido hacer a los árboles.

Por: Miguel Ángel Soto,  Greenpeace España

viernes, 9 de octubre de 2009

Sensibilización y compromiso ambiental


Deforestación del Amazonas amenaza el futuro

El mundo se despierta frente a algo incuestionable: sin el Amazonas, sus selvas tropicales, ríos y biodiversidad incomparable, el planeta cambiará notablemente y la Sudamérica verde, herencia de millones de años de evolución extraordinaria, se transformará en algo semejante a los desiertos y sabanas semiáridas de África.

¿Cómo hará el Brasil, que obtiene el 85 por ciento de su energía a partir de la hidroelectricidad, para sobrevivir sin las selvas tropicales del Amazonas, que alimentan con vapor de agua las lluvias que llegan a los Andes y más allá? ¿Qué sucederá con la Cuenca de La Plata y su exuberante fertilidad, cuando falten las lluvias que ahora son llevadas desde el Amazonas, porque los bosques que cargan las masas de aire ya no están ahí?

En Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, ¿qué pasaría si el gigantesco sistema amazónico de succión y evapotranspiración de agua agonizara, bajo el afán de convertir millones de hectáreas de selva tropical en soya, pasto para ganado, caña de azúcar, aceite de palma, carbón de leña o finas maderas para los distinguidos gustos europeos, asiáticos y norteamericanos?

Gracias a estudios climáticos de Roni Avissar y sus colegas, en Duke University (Carolina del Norte), sabemos que las cosechas del llamado “Cinturón Dorado del Maíz” (Golden Corn Belt), en el cercano oeste de los Estados Unidos, dependen en gran medida de las lluvias traídas de la Cuenca Amazónica durante la primavera y a principios del verano.


Reciclando lluvia

La enorme área cubierta por las selvas tropicales del Amazonas, unos 6’000.000 de Km2, hacen de Suramérica ecuatorial un caso especial. Aunque la humedad del Amazonas proviene predominantemente desde el océano Atlántico, transportada por los vientos Alisios, es sorprendente que, precisamente los bosques de crecimiento más rápido se localicen al oeste de la cuenca, a unos 3.000 kilómetros lejos de la boca del río Amazonas y del océano Atlántico tropical. Este es el resultado de un sistema de reciclaje hídrico, en el cual la selva tropical desempeña un papel extraordinario, bombeando repetidamente el agua en forma de vapor.

Tal bombeo biótico permite que, hasta por seis veces, el agua sea dispuesta en las corrientes atmosféricas, en su curso hacia los Andes. Así, el clima y la precipitación en Bogotá son cortesía de estas selvas tropicales; de igual manera se forman ríos majestuosos como el Putumayo, el Caquetá, el Orinoco y el Magdalena, que alimentan sus cabeceras con ayuda del efecto concentrador de las montañas y los valles, pero en especial por la interceptación topográfica que hacen los páramos andinos a las mencionadas corrientes atmosféricas y el trabajo de los asombrosos frailejones que actúan como esponjas, reteniendo grandes cantidades de agua y generando el microclima propicio para esta concentración.

Esta es la razón por la que el río Amazonas evacua casi una quinta parte del flujo mundial de agua dulce hacia el océano, lo que significa cinco veces más que el río Congo y diez veces más el flujo del Mississippi. Sumado a otros caudales, asociados al mismo ciclo hídrico Amazonas/Andes, tales como el Magdalena y el Orinoco, estos ríos dan cuenta de más de un cuarto del total del flujo de agua dulce superficial en el planeta.

Inversamente, o quizá perversamente, sin los bosques la precipitación disminuiría exponencialmente en cuanto aumente la distancia del océano. Las lluvias conseguirían avanzar poco más que unos cientos de kilómetros hacia el interior, configurando allí un ambiente mucho más seco y caliente, algo totalmente hostil para las selvas tropicales húmedas.

En un modelo climático que evalúa específicamente las relaciones entre las selvas tropicales y la precipitación, Anna Makarieva y Víctor Gorshkov, físicos nucleares de St. Petersburg, encontraron que el bosque natural con sus diferentes niveles de vegetación constituye un sistema altamente sofisticado y autosuficiente, capaz de mantener niveles de humedad y evapotranspiración en equilibrio y por lo tanto las condiciones aptas para su propia preservación. En este proceso, el bosque lleva la precipitación hasta los Andes y más allá, al océano Pacífico y las latitudes más altas en ambos lados del Ecuador.



Los científicos rusos concluyen que si los bosques naturales son sustituidos a gran escala, no podrán mantener dicha funcionalidad; por lo tanto, la consecuencia será una inevitable desecación de todo el sistema, al punto de que no solo morirán los restos que quedasen de la selva tropical, sino también las cosechas y la ganadería del continente sufrirían una enorme afectación.

Un sistema para bombear energía

El físico brasilero Eneas Salatí, calculó la cantidad de energía solar irradiada sobre los 5’000.000 de Km2 que tiene el Amazonas legal en el Brasil. Dicha magnitud ascendió a un promedio equivalente a la explosión de unas 15 bombas de Hiroshima (15 kt) por segundo, las 24 horas diarias del año, como promedio histórico multianual.

Usando isótopos, Salatí demostró que la mayor proporción de las lluvias amazónicas provienen del “reciclaje” realizado dentro de la misma cuenca, proceso por el cual el Amazonas hace uso del 75 por ciento de la mencionada cantidad de energía solar.


El proceso combinado de evaporación/transpiración sobre el Amazonas legal del Brasil pone de vuelta en la atmósfera más de 6 billones de toneladas de vapor de agua cada año, para lo cual utiliza el equivalente a 45 veces la energía total utilizada para todas las actividades de la humanidad.

El bosque del Amazonas, como una bomba de agua gigantesca, es por lo tanto una parte esencial e irreemplazable del sistema de circulación atmosférica global; adicionalmente, es un sistema único que emplea la radiación solar en un proceso colosal para producir agua vapor, radiación que de otra forma, sin la presencia de estos bosques, acentuaría sensiblemente las condiciones y consecuencias del calentamiento global.

Con el Amazonas deforestado, Colombia verá comprometida la disponibilidad de humedad para mantener sus páramos y por lo tanto las fuentes de agua se extinguirán de una manera catastrófica, afectando a todas la región y dejando en graves condiciones a ciudades como Bogotá.


Tala de árboles y clima

Según el Instituto de Investigación Nacional del Espacio del Brasil, INPE, la tala de árboles durante los últimos 20 años ha hecho que cada diez segundos desaparezca una hectárea de selva tropical en el Brasil. De cuatro millones de kilómetros cuadrados de bosque, cerca de 700.000 han desaparecido, y las predicciones del Instituto para la Investigación Ambiental en el Amazonas indican que se perderán otros 670.000 kilómetros cuadrados para el 2030, si no se reduce la tasa de deforestación actual.

La necesidad de productos lácteos, pollo y cerdo también está aprovisionando la destrucción del Amazonas. Según Britaldo Silveira Soares-Filho, de la Universidad de Minas Gerais, “antes del 2050, la extensión agrícola eliminará el 40 por ciento de estas selvas tropicales, incluyendo al menos dos tercios de la cubierta del bosque de seis cuencas mayores y 12 ecorregiones”.

En el 2008, cuando los precios de combustible convencional alcanzaron casi los 150 dólares por barril, el mercado de combustibles biológicos cobró más relevancia, lo que llevó a una oleada de deforestación. El Institute of Man and the Amazon (Imazon) encontró que particularmente en los estados de Para y Mato Grosso se incrementó la deforestación en un 23 por ciento, con respecto al 2007.

Si el mundo no detiene la destrucción del bosque tropical del Amazonas, podríamos encontrar que el impacto del calentamiento global será mucho peor que lo anticipado por los informes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático.

Por: Peter Bunyard, Editor de Ecologist*



Más sobre la selva amazónica en: http://es.wikipedia.org/wiki/Amazon%C3%ADa

* Revista inglesa científica y técnica de ecología y medioambiente.
* UNAL Periódico 126