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martes, 8 de noviembre de 2011


Alimentos y cambio climático: el eslabón olvidado

El sistema agroalimentario mundial es una de las causas importantes del calentamiento global. Un nuevo sistema alimentario podría ser un promotor clave de soluciones al cambio climático. Si se toman medidas para reestructurar la agricultura y el sistema alimentario mundial en torno a la soberanía alimentaria, a la agricultura en pequeña escala, a la agroecología y los mercados locales, podríamos cortar a la mitad las emisiones globales de gases con efecto de invernadero en unas cuantas décadas.

Los alimentos son un promotor clave del cambio climático. El proceso industrial entre que se producen los alimentos hasta que terminan servidos en nuestra mesa provoca cerca de la mitad de las emisiones de gas con efecto de invernadero generados por los humanos. Los fertilizantes químicos, la maquinaria pesada y otras tecnologías agrícolas dependientes del petróleo contribuyen significativamente. El impacto de la industria alimentaria como un todo es incluso mayor: se destruyen bosques y sabanas para producir forrajes animales y se generan deshechos que dañan el clima por el exceso de empaques, procesado, refrigeración y transporte de los alimentos a grandes distancias, a pesar de que millones de personas continúan con hambre.


Un nuevo sistema alimentario podría ser un promotor clave de soluciones al cambio climático. La gente por todo el mundo toma parte en luchas por defender o crear nuevas formas de cultivar o compartir alimentos que sean mucho más sanos para sus comunidades y para el planeta. Si se toman medidas para reestructurar la agricultura y el sistema alimentario mundial en torno a la soberanía alimentaria, a la agricultura en pequeña escala, a la agroecología y los mercados locales, podríamos cortar a la mitad las emisiones globales de gases con efecto de invernadero en unas cuantas décadas. No necesitamos mercados de carbono ni remiendos tecnológicos. Requerimos políticas acertadas y programas que erradiquen el actual sistema alimentario industrial creando en cambio uno que sea sustentable, equitativo y verdaderamente productivo.
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Por: GRAIN: ecoportal.net

viernes, 28 de octubre de 2011


Cambio climático afecta lagos y zonas húmedas de África


Las variaciones del clima ocasionan en África, además de desertificación y pérdida de la biodiversidad, prolongadas sequías
Addis Abeba. Organizaciones regionales manifestaron su preocupación por el declive en África de zonas húmedas, lagos y deltas fluviales, como consecuencia de los efectos negativos del cambio climático.
El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping, señaló en un foro con vistas a la Conferencia de Río+20, prevista para junio próximo en Brasil, que la problemática del agua demuestra los desafíos de este continente, aquejado por fenómenos como pobreza, abandono e injusticia.
Asociaciones ecologistas advirtieron recientemente que las variaciones del clima ocasionan en África, además de desertificación y pérdida de la biodiversidad, prolongadas sequías como la que padece el Cuerno Africano, donde están afectados más de 12 millones de habitantes.
Ping también señaló, por otra parte, que desde la década de 1960 disminuyó vertiginosamente el nivel de las aguas del lago Chad, como resultado de sequías intensas y uso del líquido para el riego de plantaciones.

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http://www.teorema.com.mx/cambioclimatico/cambio-climatico-afecta-lagos-y-zonas-humedas-de-africa/
Por: Teorema ambiental.com

jueves, 18 de agosto de 2011


El cambio climático y los compromisos de una ciudadanía global


Parecería que es una quimera, un sueño inalcanzable, la posibilidad de que todos los países se pongan de acuerdo para reducir el calentamiento global, así lo demuestran las negociaciones a paso lento de la Convención Marco sobre el Cambio Climático de la Organización de Naciones Unidas. Frente a este hecho frustrante, una nueva actitud y acción de nosotros, los ciudadanos globales, es crucial.
Las obligaciones básicas de la ciudadanía global


Tres aspectos deberían ser lo mínimo que debería conocer en esta materia un ciudadano que vive en la globalización: primero, qué es y cuáles consecuencias provienen del cambio climático; segundo, cuáles son los posibles compromisos que se pueden alcanzar en los acuerdos internacionales, y, tercero, mantener una posición sobre las alternativas de adaptación del mundo a través de cambios en los patrones de consumo y el uso de la tecnología.

¿Qué es el cambio climático?

El cambio climático es un hecho científicamente comprobado e inequívoco, que se ha profundizado en los últimos 100 años. Se trata de una modificación sin pausa de la condiciones climáticas de nuestro planeta, que fundamentalmente se expresa en el incremento de la temperatura media, la cual podría pasar desde 0,74 grados centígrados a nivel mundial a entre 2 y 3 grados centígrados hasta el 2050, con lo cual al menos el 20% de las especies del planeta estarían bajo riesgo de extinción.

Siempre ha existido cambio climático por ser un proceso natural de la vida, sin embargo, lo que nos debe llamar la atención es que, por las condiciones propias de la llamada “vida moderna”, este cambio lo estamos llevando irracionalmente al límite. No se trata de un fenómeno pasajero y superficial, estamos en un proceso que pone en riesgo a la vida misma en todo el planeta.

Donde el ritmo actual de emisiones de dióxido de carbono (CO2) procedentes de la quema de combustibles fósiles, proyecta para el 2100, una temperatura media de la Tierra entre 1,8 y 4 grados centígrados, que de superar los 2 grados, las consecuencias serán incontrolables. En los últimos cien años, la temperatura ha aumentado en una media de 0,74 grados y el nivel de los océanos ha subido entre 10 y 20 centímetros por el derretimiento del hielo en Groenlandia y el Ártico y la dilatación térmica del agua por efecto del calor. Los científicos más optimistas, calculan que el mar subirá entre 18 y 59 centímetros más, para el año 2100.

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sábado, 19 de febrero de 2011

Cambio climático: Carbono a punto de fugarse del Ártico




Si no se reduce en forma drástica el uso de combustibles fósiles, al menos dos tercios de las gigantescas reservas de carbono congelado que existen en el norte del planeta podrían liberarse, alertó un nuevo estudio. Eso elevaría varios grados las temperaturas globales, haciendo inhabitables grandes partes de la Tierra.

El derretimiento del permafrost (hielo permanente) del Ártico amenaza los esfuerzos para impedir que el planeta se recaliente y se vuelva inhabitable para los humanos.

Si no se reduce en forma drástica el uso de combustibles fósiles, al menos dos tercios de las gigantescas reservas de carbono congelado que existen en el norte del planeta podrían liberarse, alertó un nuevo estudio. Eso elevaría varios grados las temperaturas globales, haciendo inhabitables grandes partes de la Tierra.

Una vez que el Ártico se caliente lo suficiente, las emisiones de carbono y metano del permafrost derretido amplificarán el actual ritmo de recalentamiento planetario, explicó Kevin Schaefer, científico en el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo (NSIDC, por sus siglas en inglés) de Boulder, en el central estado estadounidense de Colorado. Eso sería irreversible.

El planeta estaría a menos de 20 años de su punto de inflexión.

Schaefer prefiere usar el término "punto de inicio", a partir del cual los 13 millones de kilómetros cuadrados de permafrost en Alaska, Canadá, Siberia y varias partes de Europa se convertirían en una nueva fuente de emisiones de carbono.

"Nuestro modelo proyecta un punto de inicio dentro de 15 o 20 años a partir de ahora", dijo Schaefer a IPS.

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Por  Ecoportal

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ciencia climática busca a tientas el saber campesino



La percepción que indígenas y campesinos tienen de la variabilidad climática, al menos en una región de Colombia, coincide casi matemáticamente con los registros que arrojan los instrumentos técnicos. Así opina el experto Andrés González, coordinador del Programa Conjunto Integración de Ecosistemas y Adaptación al Cambio Climático en el Macizo Colombiano, ejecutado desde hace casi tres años por agencias de las Naciones Unidas.

En el sudoccidental departamento de Valle del Cauca, indígenas y científicos trabajan juntos para adaptarse al cambio climático. Pero es un caso raro en América Latina.

Este año se estableció allí una red de custodios de semillas de tubérculos, maíces, frutales, especies forrajeras, quínoa y amaranto, entre otros alimentos de alto poder nutritivo, con el fin de promover el trueque entre las comunidades de los resguardos (jurisdicciones indígenas) Puracé, Paletará, Coconuco, Quintana y Poblazón.

También se crearon parcelas para aclimatar las semillas y seis "Escuelas de Campo", donde profesionales y campesinos estudian y discuten sobre seguridad alimentaria, producción sostenible, gestión de riesgos y entornos saludables. Participan unas 1.000 familias de los municipios de Popayán y Puracé.

En el área de impacto directo del programa en esa región del Cauca habitan unas 11.000 personas, pero se estima que las beneficiadas son más de 240.000. González espera que el proyecto, que concluirá en seis meses, sea renovado.

En un contexto histórico de conflicto por la tierra entre los resguardos indígenas, los pequeños campesinos y los terratenientes de la zona, se firmaron sin embargo los Pactos de Convivencia entre estos actores, y se elaboran calendarios productivos y listas de especies resistentes a diferentes condiciones.

Pero "falta mucho. Es un reto importante establecer ese diálogo, que nosotros podamos entender la lógica (de campesinos e indígenas) y ellos la nuestra", dijo González a IPS.

En el equipo que dirige este proyecto, auspiciado por el Fondo para el Logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, hay representantes de comunidades nativas, "espejos de nuestros técnicos y profesionales, que velan porque su concepción y su visión del mundo esté garantizada en el programa", indicó.

Los indígenas y campesinos no podrían haber estado ausentes, por la exactitud que muestran sus percepciones y observaciones empíricas...

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Por: Ecoportal

miércoles, 18 de agosto de 2010

El clima afecta los bosques

Un grupo de científicos están analizando las áreas forestales, el cambio climático y proponen soluciones para evitar un desastre medioambiental. Las conclusiones son claras: si no se toman medidas inmediatas, el cambio climático podría tener un efecto devastador sobre casi todos los bosques del mundo y sobre los cerca de mil millones de personas que dependen de ellos para desarrollar sus vidas.


Las recomendaciones se basan en la implementación de medidas de adaptación que reduzcan la vulnerabilidad de las zonas boscosas y de las comunidades de su entorno. En los próximos 100 años, las poblaciones cercanas a los bosques experimentarán una combinación sin precedente de problemas relacionados con el cambio climático, como inundaciones, sequías, incendios forestales, y otros fenómenos medioambientales que impedirán su continuidad.

Solamente si se gestionan de manera apropiada, los bosques pueden ayudar en gran medida a que comunidades vulnerables se adapten al impacto del cambio climático. En caso contrario, los bosques agravarán este impacto. Además, debido a su capacidad para absorber dióxido de carbono de la atmósfera, los bosques podrían ser una parte importante de la solución para el cambio climático. Mientras que si los bosques son destruidos, la creciente cantidad de carbono en la atmósfera formará un ciclo de aumento de la contaminación en el aire.

Es bien sabido que los bosques proporcionan ingresos, alimentación, medicinas y materiales de construcción. Además, son parte vital para los ecosistemas terrestres, ya que purifican el agua y regulan inundaciones y sequías. Por lo tanto son fundamentales para que las sociedades humanas se puedan adaptar al cambio climático de una forma progresiva, sin grandes desastres.

Será clave adaptar la gestión y conservación de bosques para reducir el impacto del cambio climático en los ecosistemas forestales. Así como apostar por ayudar a quienes gestionan, viven o conservan los bosques a que se adapten a futuros cambios.

Finalmente, el informe analizó la literatura científica existente sobre los efectos del cambio climático sobre los bosques, y llegó a diversas conclusiones muy alarmantes. Por ejemplo, a finales del siglo XXI, las regiones tropicales de África, Asia meridional y Centroamérica se estarán calentando a tasas mayores que la media. Es probable que las precipitaciones en África oriental y el sudeste de Asia aumenten. También es muy posible que la precipitación anual en gran parte de Centroamérica descienda, ya que esta región es el “punto caliente” tropical más importante para el cambio climático.

Por otro lado, también se espera que las intensidades máximas de los vientos causados por ciclones tropicales aumenten, sobre todo en el sur y el sudeste de Asia, causando un aumento drástico de las precipitaciones. De modo que se prevé que inundaciones y sequías aumenten a nivel mundial, dificultando la gestión del agua.
 
Por: Ecología verde

jueves, 21 de enero de 2010

Notiecológicas

Febrero 2, Día Mundial de los Humedales. Lema Día mundial 2010: "Cuidar los humedales, una respuesta al cambio climático”


El lema elegido por la Convención de Ramsar sobre los Humedales para 2010, “Cuidar los humedales, una respuesta al cambio climático”, trata de llamar la atención sobre la relación entre estos sistemas naturales y el cambio global. La Convención de Ramsar sobre los Humedales, a la que hoy adhieren 159 países, fue creada el 2 de febrero de 1971 con el objeto de contribuir a la conservación de estos ecosistemas irremplazables.

Foto Tierra Mágica: Humedal cerca a la intersección séptima brigada.

La Convención de Ramsar sobre los Humedales, a la que hoy adhieren 159 países, fue creada el 2 de febrero de 1971 con el objeto de contribuir a la conservación de estos ecosistemas irremplazables. Más conocida como Convención Ramsar, este organismo internacional ha contribuido a la designación de 1.880 humedales de importancia mundial, también llamados Sitios Ramsar –que actualmente protegen un área total de 184.969.024 hectáreas.

Miles de personas realizan actividades para el 2 de Febrero, Día Mundial de los Humedales (DMH), desde que se adoptó esta fecha. Todos los años organizaciones no gubernamentales, grupos de ciudadanos y organismos oficiales aprovechan este día para aumentar la sensibilización del público acerca de los beneficios que brindan los humedales y sobre el trabajo de la Convención de Ramsar.

Con motivo de la necesaria antelación en la preparación de actividades para el DMH, la Fundación PROTEGER instó hoy a sumarse mediante acciones de concienciación y difusión al tema elegido por la Convención Ramsar para el DMH 2010: “Cuidar los humedales, una respuesta al cambio climático”.

“Los humedales son valorados como fuentes de agua, recarga de acuíferos, criaderos naturales de peces y reservorios únicos de diversidad biológica y cultural, entre otras irremplazables funciones; ahora necesitan ser reconocidos como aliados indispensables en la mitigación de los impactos negativos del cambio climático sobre los ecosistemas naturales, las cuencas hídricas y los asentamientos humanos en todo el planeta”, señaló Jorge Cappato, director general de PROTEGER.

“Si logramos conservar mejor la integridad de los ecosistemas de humedales y las funciones que gratuitamente cumplen en favor de la sociedad humana, estaremos también mejor preparados para resistir desastres agravados por el cambio climático, como en los casos de sequías extremas e inundaciones extraordinarias, que antes existieron pero que ahora parecen haberse vuelto más frecuentes”, indicó Cappato –quien también es punto focal para la Argentina del programa de Comunicación, Educación y Concienciación Pública (CECoP) de la Convención Ramsar.

“Eventos meteorológicos inesperados, como lluvias torrenciales focalizadas en una región, y muy difíciles de predecir, podrían ser mejor sobrellevados y tener menores costos sociales, ambientales y en cuanto a vidas humanas, en cuencas que cuenten con humedales íntegros y bien conservados, capaces de mitigar las grandes escorrentías asociadas a este tipo de sucesos de los cuales se cuenta ya con varios ejemplos a nivel regional y mundial”, especificó.

Organizando actividades: Desde 1997 a 2009, el sitio web de la Convención Ramsar ha compilado informes de casi cien países sobre actividades realizadas para el 2 de Febrero, Día Mundial de los Humedales. Estas acciones, de todas las dimensiones y modalidades imaginables, desde conferencias y seminarios, hasta paseos por la naturaleza, concursos artísticos infantiles, navegaciones y recorridos ribereños, jornadas de limpieza por la comunidad, entrevistas por radio y TV y cartas a los diarios, hasta el lanzamiento de nuevas políticas sobre los humedales, designación de nuevos sitios Ramsar y puesta en marcha de nuevos programas nacionales, constituyen ejemplos útiles para ser adaptados por quienes deseen organizar actividades para el DMH –dice la Convención.

El tema del Día Mundial de los Humedales 2010 está relacionado con los humedales, la biodiversidad y el cambio climático. El programa de comunicación y educación de la Convención Ramsar explicó: hemos propuesto el lema Cuidar nuestros humedales, una respuesta al cambio climático.

“La cumbre sobre cambio climático realizada en Copenhague congregó a miles de personas de todo el mundo; en enero de 2010, dará comienzo el Año Internacional de la Biodiversidad, con lo que la biodiversidad y el cambio climático estarán definitivamente presentes en los titulares del año.

De ahí que nuestro tema llegue en un momento oportuno, ya que hay mucho que decir a nivel mundial y nacional acerca de las especies y los ecosistemas de humedales que enfrentan continuas amenazas debido a prácticas humanas no sostenibles, probables impactos del cambio climático en los ecosistemas de humedales y, sobre todo, el papel que desempeñan los humedales en la mitigación del cambio climático y en la adaptación a él.

Por consiguiente, todos ustedes, los actores del Día Mundial de los Humedales, tienen un amplio margen de maniobra en cuanto a la forma de enfocar el día” –destaca la Convención Ramsar.

Como de costumbre el enfoque es mundial, pero muy probablemente las actividades organizadas para el DMH tengan un carácter nacional, y más probablemente un enfoque regional y local –especifica.

Materiales del DMH 2010: Al igual que en años anteriores, la Secretaría de Ramsar, con sede en Gland, Suiza, ofrece en su página web materiales útiles para las actividades del DMH: carteles y autoadhesivos sobre el tema en formato imprimible, un folleto a color sobre cuestiones relacionadas con el cambio climático y la biodiversidad, y actividades prácticas para los niños, entre otros.

Los materiales para el DMH pueden ser descargados ingresando a:http://www.ramsar.org/cda/ramsar/display/main/main.jsp?zn=ramsar&cp=1-63-78%5E24106_4000_2__
En los materiales, ante todo en el folleto, nos extendemos sobre nuestra interpretación del tema –dice la Convención Ramsar. Podemos aprovecharlo como oportunidad para recordarnos a nosotros mismos que cuando hablamos de diversidad biológica, no nos referimos sólo a la diversidad de especies, sino también a la diversidad de ecosistemas e incluso a la diversidad genética. Aunque analizamos las consecuencias del cambio climático en los humedales y la ordenación de éstos para adaptarnos a ellas y mitigarlas, también podemos reflexionar sobre todos los impactos humanos en los humedales que no guardan relación directa con el clima pero han tenido, y siguen teniendo, una enorme influencia en los humedales, su integridad y su diversidad biológica.

En síntesis, el DMH 2010 será entonces el momento propicio para que nos centremos en los humedales y su diversidad biológica, la importancia de estos ecosistemas frente al cambio climático y –algo muy importante– en qué podemos hacer al respecto.

Por: www.ecoportal.net

En Villavicencio los humedales han ido despareciendo por acciones antrópicas como la ampliación de la zona urbanística (alrededores del anillo vial séptima brigada), la falta de control por parte de los diferentes organismos gubernamentales a entidades privadas o particulares para mantener estos ecosistemas biodiversos en flora y fauna y reguladores del caudal hídrico.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Notiecológicas

Réquiem por los árboles

Básicamente, el mercado considera que los árboles valen más muertos que vivos. Sin embargo, cuando se trata de detener el cambio climático, los bosques y las selvas del planeta son invaluables. Los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.




Una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra es la deforestación. Desnudar el planeta de sus bosques y de otros ecosistemas como de su suelo, tiene un efecto similar al de quemar la piel de un ser humano. Los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima. Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos.

Es muy importante que se entienda que el cuidado de los bosques y selvas es necesario a nivel mundial, ya que los árboles constituyen una reserva natural para los diferentes ecosistemas que los pueblan y para los millones de personas en el mundo que viven de sus recursos. Asimismo, evitan que se emitan a la atmósfera cantidades excesivas de dióxido de carbono. Conociendo que este gas es el principal responsable del calentamiento global.


Sin embargo, lamentablemente, la acción humana está provocando una destrucción de los bosques y selvas sin precedentes en la historia humana.

Si bien las cuestiones relacionadas con los bosques y selvas son complejas, se reducen a un principio económico muy simple. Hoy en día, vale más que una compañía maderera o un agricultor limpien la selva que dejarla tranquila. No hay actualmente ningún ahorro económico en salvar a los árboles. Básicamente, el mercado considera que los árboles valen más muertos que vivos. Sin embargo, cuando se trata de detener el cambio climático, los bosques y las selvas del planeta son invaluables.

En muchas áreas el proceso de deforestación va acompañado de una mala gestión de las políticas territoriales, a menudo debido a la existencia de regímenes que no prestan demasiada atención al ambiente, pero que en cambio se muestran preocupados por satisfacer intereses particulares.

La deforestación global se ha acelerado dramáticamente en décadas recientes. Los bosques y selvas de América del Sur y del Sudeste de Asia están siendo cortados y quemados a una tasa alarmante para usos agrícolas, tanto en pequeña como en gran escala, desde enormes plantaciones de palmera aceitera hasta la agricultura de subsistencia.

La deforestación continuará en América Latina, afirmó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. En su último informe sobre la Situación de los Bosques en el Mundo, la FAO indicó que en Sudamérica el aumento de los precios de los alimentos y los combustibles hará que se talen más árboles para dedicar más terreno a los cultivos y la ganadería.

Nunca antes en América Latina y el Caribe se luchó tanto contra la deforestación como hoy. Pero la tala en la región aumentó hasta constituirse en la más alta del mundo.

De cada 100 hectáreas de bosque que se perdieron en el planeta entre 2000 y 2005, casi 65 correspondieron a esta área. En ese período, la tala registró un promedio anual de 4,7 millones de hectáreas, 249 mil hectáreas más que lo reportado entre 1990 y 2000.

La contención de la deforestación mundial sólo es posible mediante la creación y aplicación de leyes y políticas sostenibles que sean respetadas por todos los países.

En Argentina hemos logrado la aprobación de la famosa y tan esperada Ley de Bosques, pero necesitamos que su aplicación sea efectiva y real, es decir que sea respetada.


El problema de la deforestación, no es nuevo. Desde los albores del siglo XX hasta la actualidad, el país perdió dos tercios de la superficie de selva y bosques nativos originales, según la Dirección de Bosques de la Nación. Sólo en los últimos años, la deforestación superó las 200 mil hectáreas anuales, siendo la región chaqueña la de mayor reducción de cobertura forestal, señalan las estadísticas oficiales.

Un dato ilustra mejor que nada la magnitud del problema: en los últimos cinco años, la tala arrasó con 1,3 millón de hectáreas en el país, según la Unidad de Monitoreo del Sistema de Evaluación Forestal de la Dirección de Bosques, a partir de la lectura de fotos satelitales que aporta la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

La cifra indica que la tasa de deforestación de Argentina –que mide el porcentaje anual respecto de la superficie remanente– es seis veces más alta que el promedio mundial, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). Este organismo considera a la deforestación como una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra.

En nuestros días, existe acuerdo en que, dado que la deforestación es el resultado de muchas acciones directas activadas por muchas causas fundamentales, la acción en un único frente difícilmente podrá resolver el problema. Son necesarios muchos esfuerzos para implantar una gestión forestal sostenible, equilibrando objetivos ambientales, sociales y económicos. Ciertos procedimientos y políticas nacionales son críticos. Dado que la deforestación puede generar tanto beneficios como costes, es importante estimar las ganancias y pérdidas en cada caso.

Algunas de las maneras de evitar la deforestación, sería:

1. Conservando los bosques y utilizándolos racionalmente, sin destruir las especies más valiosas y dejando que se regenere con sus propias semillas.
2. Para proveer leña y otros productos forestales, se debe sembrar árboles de rápido crecimiento, que se puedan aprovechar en pocos años.
3. Se puede plantar árboles entre los cultivos (Agrosilvicultura).
4. Utilizando los sistemas agroforestales, que son aquellos en los que se mantienen ciertas especies de árboles y se realiza un cultivo o ganadería asociado el campesino obtiene una renta sin destruir, de dos o más rubros diferentes preservando el ambiente.

Debemos repensar algunas cuestiones. Y la primera es la falta de conciencia respecto de la trascendencia económica y social de un apropiado uso de los recursos naturales, en particular de nuestros bosques y selvas, además de su valor natural. No es posible lograr un adecuado equilibrio entre las variables mencionadas, y con ello una apropiada sustentabilidad del desarrollo, si no se comprende que la realidad nos está indicando ya hace tiempo que son altamente conflictivas las decisiones y políticas sesgadas, y con visión a corto plazo.

No solo es necesario aportar soluciones sino también tomar conciencia de que la lucha contra la deforestación puede abrirnos oportunidades.

La esperanza de crear conciencia ecológica es un árbol que empieza a crecer. Miles de pájaros han perdido su hogar. Y sus cantos envuelven nostalgias de un tiempo saludable, de aire puro, de flores aromadas.

El paisaje verde de los países esta cambiando. Los montes naturales son perseguidos por el fuego y las motosierras. La deforestación masiva no solo les cortó a los pájaros la libertad de volar y les privó de vivir en su rama favorita, sino también esta dejando sin oxígeno al hombre. El panorama es desolador en algunos lugares, pero siempre las esperanzas renacen, cómo los arbustos que se niegan a morir, aún escuálidas, sus hojas a la vera del camino.

Por: www.ecoportal.net Cristian Frers

sábado, 14 de noviembre de 2009

Notiecológicas

La vida en agua dulce se extingue


Los ecosistemas de agua dulce se están colapsando y así lo aseguran los expertos. Según los responsables, la tasa de extinción de las especies de agua dulce es entre cuatro y seis veces superior a la de sus familiares terrestres y marinos.

Partiendo de esta premisa muchos expertos en el tema dicen que la biodiversidad de agua dulce se encuentra “al borde de una gran crisis”. Cada vez más pruebas científicas confirman que la biodiversidad de agua dulce se encuentra al borde de una gran crisis.

¿Y quién ha provocado esto? Sin lugar a dudas nosotros, los humanos, con el crecimiento de la población, el desarrollo industrial y agrícola que han sometido a estos ecosistemas a una gran tensión. Su hábitat es una recurso cada vez más escaso que se gestiona en muchos lugares de forma perjudicial. Los altos niveles de extracción de agua dulce, el drenaje de los humedales o la canalización de los ríos impide el desarrollo normal de las especies que viven en estos hábitats.

Unido al problema del agua podemos encontrar la deforestación, que conduce a la sedimentación, la introducción de especies invasoras, el calentamiento global, la sobreexplotación de los recursos pesqueros o la fragmentación de los ecosistemas naturales de la ribera que han dado lugar a que se produzca esta delicada situación.

Los responsables concluyen con estos datos que el objetivo de frenar en 2010 la pérdida de biodiversidad no será factible de ninguna manera.

La diversidad de especies de agua dulce es muy alta comparada con la de otros ecosistemas ya que en un espacio reducido (el 0,8% de la superficie mundial) vive el 10% de todos los animales.

Esta diversidad tan rica proporciona a los seres humanos muchos bienes y servicios importantes: nos da alimentos agrícolas y pesqueros, agua potable, reduce las enfermedades, provee materiales de construcción e incluso nos protege de las inundaciones y de la erosión. Cabe decir también que muchísimas poblaciones de todo el mundo dependen por completo de los recursos que proporcionan estos ecosistemas.


Los ecosistemas de agua dulce y sus especies también son indispensables en la lucha contra el cambio climático, pues se calcula que absorben alrededor del 7% del dióxido de carbono (CO2) que los seres humanos expulsan a la atmósfera cada año. La disminución del número de estas especies y la eliminación paulatina de sus hábitat naturales pueden llegar a repercutir notablemente en el equilibrio del CO2.

¿Cómo podemos prevenir la extinción de la vida de agua dulce?

* Aumentado la investigación de las especies y precisando su ubicación, principales amenazas contra las que tiene -que luchar o la población-. Los estudios de campo o el aumento de expertos locales son esenciales para poder conocer la biodiversidad y conservarla.
* Mediante la ayuda de los consumidores, con una concienciación de la importancia de estas especies.

* Gestionando de manera sostenible los recursos hídricos pues el agua dulce es un bien cada vez más demandado y escaso.

* Designando áreas protegidas específicas para las especies de agua dulce.

Pesca sostenible, video Greenpeace España, en:

* http://www.youtube.com/watch?v=bXBhZ4uXn4E&NR=1

Por: www.ecologíaverde


Más sobre la problemática del agua dulce, en:

viernes, 2 de octubre de 2009

Sensibilización y compromiso ambiental

Cambio climático: los páramos colombianos en peligro

Colombia es altamente vulnerable a los impactos del cambio climático y, como señalan diversos estudios, con un aumento acelerado de la temperatura global del planeta sus efectos se sentirán en las esferas social, económica y ambiental.
Aunque Colombia no es uno de los responsables principales de haber causado el problema del cambio climático -su contribución llega a 0,2% del total de gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera- los datos de los impactos en nuestro país son alarmantes y respaldan lo anterior: la mitad del país se vería afectado negativamente debido a cambios en el patrón de precipitaciones (lluvias); la infraestructura turística de la Isla de San Andrés sufriría consecuencias negativas al desaparecer 17% de la misma; casi la totalidad de los nevados y glaciares desaparecerían completamente, así como el 75% de los páramos.
En particular, los páramos son considerados uno de los ecosistemas colombianos más vulnerables a escenarios de cambio climático al grado de asegurarse que el impacto sobre los mismos tienen poca incertidumbre: los cambios serán fatales, irreversibles.

Actualmente, y reconociendo la afectación que estos ecosistemas de alta montaña ya han tenido a causa del avance de la frontera ganadera y agrícola, los páramos cumplen una función vital para la regulación del ciclo hidrológico del país además de albergar una gran diversidad biológica (algunos estudios calculan que en los páramos existen alrededor de 4,700 especies diferentes de plantas y 70 de mamíferos.
Sin embargo, en escenarios de cambio climático estas funciones ecosistémicas serían alteradas casi irreversiblemente a consecuencia del aumento de la temparatura global del planeta y modificaciones drásticas en el régimen de lluvias.

No obstante, estos impactos funestos en uno de los ecosistemas más frágiles de Colombia podrían ser evitados en tanto la comunidad internacional tenga la voluntad de ponerle un punto final al cambio climático. Para ello se requiere que todos los países reunidos en el marco de Naciones Unidas acuerden en la próxima Cumbre del Clima, a realizarse en Copenhague (Dimanarca) en diciembre próximo, reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero -principalmente CO2- a fin de mantener el aumento de la temperatura global del planeta lo más abajo posible de los 2 grados centígrados (ºC).

El éxito del acuerdo o tratado de Copenhague se medirá en la medida en que sea capaz de alcanzar el pico de emisiones globales en el año 2015, descendiendo luego tan rápido como sea posible para acercase lo más posible a cero para mediados de siglo. En términos prácticos, lograr lo anterior requiere:
1. reducciones ambiciosas de emisiones en los países desarrollados de al menos un 40% en relación a niveles de 1990 para el 2020. Para ello se deben fijar una meta a corto plazo consistente con lo anterior que establezca una reducción de 23% de esas emisiones en el segundo período de compromiso que debe ir de 2013 a 2017. Al menos tres cuartas partes de de esas reducciones deben lograrse mediante acciones locales; no en otros países ni a través de mecanismos de compensación.
2. detener la deforestación a fin de llegar a la deforestación cero para 2020. Para ello se requiere un mecanismo de financiamiento que genere de forma automática, masiva y predecible los recursos necesarios para apoyar las políticas y actividades vinculadas con el tema en los países en desarrollo. Estos fondos deben ser aportados por los países desarrollados mediante la subasta o remate de un porcentaje de los permisos de emisión que, actualmente, los países desarrollados consiguen de forma gratuita acentuando el problema del cambio climático. Los principios fundamentales para canalizar los recursos a países como Colombia serían la comprobación, el control y la contabilidad nacional, y no el financiamiento de proyectos aislados. Lo anterior aseguraría que los bosques no sean considerados como simples reservas de carbono (sumideros) sino que se tome en cuenta su rica biodiversidad y que se respeten los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades que los habitan.

3. incrementar los fondos públicos y privados para evitar y enfrentar al cambio climático. De acuerdo con cálculos iniciales, los países desarrollados necesitan proporcionar al menos 140 mil millones de dólares anuales de fondos públicos de aquí a 2020, para financiar las acciones de adaptación y mitigación del cambio climático, detener la deforestación y promover las tecnologías limpias en los países en desarrollo.

4. acciones de mitigación en los países en desarrollo, financiadas por los países desarrollados, a fin de que paulatinamente reduzcan entre 15 y 30% sus emisiones para el año 2020. Para ello, los países en desarrollo tendrían que aplicar de manera unilateral medidas de costo-cero que puedan alcanzar exitosamente sin ayuda externa. Para otro tipo de medidas de mayor costo, deben contar con el apoyo de los países desarrollados en forma de financiamiento, tecnología o creación de capacidades. Los puntos anteriores constituyen lo mínimo necesario para mantener el aumento de la temperatura global del Planeta lo más abajo posible de los 2ºC... y para evitar que en Colombia, entre otros impactos, desaparezcan para siempre los páramos.

Evitar los peores impactos en los ecosistemas de alta montaña, además de medidas locales como limitar las actividades agropecuarias comercial y de gran escala, requiere que el Presidente Uribe haga suyos los puntos anteriores, los lleve a Copenhague en diciembre próximo, y los exija como medidas mínimas para salvar a los páramos y al clima del planeta.
Por: García Otero, J. y Van Der Hammen, Greenpeace Colombia y fotos atlas de páramos
Más sobre páramos colombianos en: http://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%A1ramo_(ecosistema)