viernes, 6 de abril de 2018

Dos documentales sobre la amazonía colombiana triunfaron en el Festival de Cine Cinco Continentes


“Chiribiquete: videografía de una expedición al centro del mundo” y “Andakí: camino de vida”, ganaron en la categoría de largometraje documental. (Véalos aquí).
Fotograma tomado de la película "Andaki, camino de vida" en Youtube.
 El Festival Internacional de Cine Cinco Continentes (Five Continents International Film Festival), –un evento dedicado al cine social que nació en Italia y que celebra su treceava edición– anunció sus ganadores esta semana, y dos largometrajes documentales colombianos sobre ciencia y biodiversidad amazónica se llevaron los aplausos.
Las películas “Chiribiquete: videografía de una expedición al centro del mundo”, del director Carlos Arturo Ramírez fue ganadora en la categoría de Largometraje documental. Este documental de 2017 comienza con un aterrizaje forzoso que llevó al arqueólogo Carlos Castaño Uribe, ex director de Parques Nacionales de Colombia, a encontrar un paraíso al que terminaría entregándole su vida. 30 años después, volvió a la serranía de Chiribiquete, en el corazón del Amazonas, para encabezar una expedición en la que se reencuentra con los tepuyes, las formaciones geológicas más antiguas del planeta, y las pinturas rupestres que lo convierten en un lugar de altísimo interés arqueológico. Ese regreso es contado por el joven realizador que enfrentó la adversidad para traer un testimonio en el que se mezclan ambas experiencias, la suya y la del científico.
La película contó con el apoyo de Colciencias, la Fundación Herencia Ambiental y Parques Nacionales Naturales de Colombia. 


“Chibiriquete: videografía de una expedición al centro del mundo” también estuvo presente en el Bogoshorts Film Festival, en 2017 en Bogotá, en la categoría patrocinada por Colombia Bio, el programa de expediciones científicas que comenzó hace 2 años y que ha inventariado la riqueza biológica de 11 zonas de Colombia, sobre todo las que estuvieron inexploradas durante 52 años de conflicto armado. (Lea también: Chibiriquete: en la paz como en la guerra)
De esas expediciones nació “Andakí: camino de vida”, el segundo trabajo colombiano ganador del premio a Largometraje Documental, dirigido por el realizador audiovisual Juan Pablo Méndez. En la época de la Conquista un grupo de indígenas buscaba llegar al Amazonas desde los Andes escapando de las tropas españolas, y así abrió lo que hoy se conoce como Camino Andakí. En este territorio, que vivió la guerra contra Perú, las sangrientas explotaciones del caucho y la quina y los horrores del conflicto armado, un grupo de científicos y varios lugareños establecieron un rico intercambio de saberes que demuestra que la ciencia y el conocimiento tradicional son complementarios.
A pesar de sus muchas amenazas –colonización de tierras, deforestación y enfrentamientos armados, entre otros– el camino Andakí tiene un alto nivel de conservación de biodiversidad, por eso fue el escenario de una de las expediciones más largas de la historia científica reciente del país, liderada por el Instituto de Investigaciones Amazónicas-SINCHI en Caquetá, y apoyada por Colciencias. Los investigadores encontraron 47 nuevas especies para la ciencia. (Le puede interesar: Descubren 47 nuevas especies en la Amazonía colombiana)
Tal vez los actores más importantes fueron los locales que marcaron el camino para los científicos, cargaron morrales llenos de muestras biológicas y han conservado la región de los Andaquíes. Los caqueteños de esta región son los mismos que en 2009 presionaron para la consolidación del Parque Natural Andaquíes, de casi 27.000 hectáreas, que ahora blinda, por lo menos legalmente, a este corredor biodiverso del avance de los colonos.

El documental también ganó en la categoría Mejor poster. 
La tercera película ganadora en la misma categoría fue “The police mafia”, del director estadounidense Karli Vincent.
Otras películas ganadoras que fueron producidas y grabadas en Colombia fueron Santander, de Oscar Ruiz Navia, Vichada: Custodia de la vida, de Clare Weiskopf, y Tierra de agua, de Nicolás Ordóñez. Todas clasificaron a la categoría Mejor Documental de corta duración.

jueves, 8 de febrero de 2018

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El infierno de cruzar el Tapón del Darién, la región más intransitable y peligrosa de América Latina (que corta en dos la ruta Panamericana)

Texto: Alejandro Millán Valencia. Fotos: Camilo Estrada Isaza
Enviados especiales de BBC Mundo a Panamá
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El Chevrolet Corvair que fue abandonado después de que tuvo problemas técnicos en su paso por la selva.

"Es un infierno", me habían advertido. Y nunca antes la descripción de un lugar había sido tan profética. No te queda duda: el Tapón del Darién siempre se queda con algo.

Llevamos 12 horas caminando a través de la maraña de este muro vegetal de 575.000 hectáreas que Panamá y Colombia comparten y me doy cuenta, cuando estoy a punto de desfallecer por el cansancio, el calor y la humedad, que si no me levanto y sigo adelante, se va a quedar conmigo.

No sería la primera vez que sucede: en el siglo XVI se tragó con sus ramas espinosas a los conquistadores españoles y más tarde a exploradores escoceses.

Ahora los que se quedan en el camino son los migrantes que intentan cruzarlo para buscar una vida mejor en el norte.




                                                          Documental BBC Mundo: Cómo es atravesar el Tapón del Darién, 
                                                                 la zona más inaccesible y peligrosa de América Latina: 
                                                                     https://www.youtube.com/watch?v=rCXa2gRXlcM

Pero no se sabe cuántos han muerto exactamente. Ni cuántos carteles los usan para traficar drogas desde Sudamérica hacia México. Tampoco cuántas personas viven en él. Es una jungla inexpugable, compacta e infranqueable,uno de los territorios menos accesibles de América Latina.

El periodista estadounidense Jason Motlagh, que trató de atravesarlo en 2016, lo describió como el pedazo de selva más peligroso del planeta.

BBC Mundo pasó cuatro días recorriéndolo y hablando con los que, por distintos motivos, desafían a la naturaleza en el único punto del continente donde la carretera Panamericana deja de existir.
Continuar leyendo en: 
http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41405970?SThisFB

miércoles, 7 de febrero de 2018

“Las aves de Colombia cambiaron mi vida”
Carlos Mario Wagner nació cerca del bosque de niebla de San Antonio, en Cali. Su experiencia con la naturaleza lo convirtió en un amante de las aves, tanto que, encontró en ellas una alternativa económica para que su comunidad pudiera conservar el territorio.
                                  Carlos Mario Wagner es el director de la Feria Internacional de Aves de Cali.

Los bosques a las afueras de Cali, que se cubren de neblina en las tardes, fueron el lugar donde descubrí mi vocación. De niño junto a mis padres los recorría con la certeza de que “algo”, estaba esperando ser descubierto. Años más tarde, a través de los viejos binoculares de mi padre, me acerqué a las aves, seres mágicos que con su “sutil energía” han transformado mi vida y la de muchos de mis amigos y vecinos en la cuenca alta del Rio Cali. Este encuentro marcó mi hoja de ruta. (Lea: El "boom" de las aves en la sucursal del cielo) 

La cuenca hace parte de las áreas naturales más biodiversas del continente y alberga una de las avifaunas más ricas del planeta. Allí, las aves han comenzado a propiciar una nueva relación de la comunidad rural con su territorio, una relación donde la conservación y el desarrollo sustentable son protagonistas.
Las aves están siendo la excusa perfecta para que la riqueza biológica de esta cuenca y de la zona rural de Cali, sea conocida, conservada, y manejada de tal forma que traiga beneficios directos para la población actual y para las futuras generaciones.
Desde el año 2004, la Asociación Río Cali, una ONG local de base comunitaria viene demostrando que el turismo de observación de aves o aviturismo, permite un uso adecuado de los recursos naturales, a la vez que promueve acciones directas de conservación vinculando a las comunidades locales.
El aviturismo surgió ante la necesidad de integrar actividades económicas con la conservación de los recursos naturales. Con el tiempo esta apuesta innovadora de turismo, ha logrado motivar el interés por las aves y su conservación en muchas personas y familias que, inclusive años atrás, subsistían de actividades económicas que destruían los ecosistemas naturales de la región.
Enmarcado dentro del turismo de naturaleza, el aviturismo se está consolidado como alternativa económica adicional para mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales locales, sensibilizando a los pobladores sobre la importancia y el valor de la biodiversidad y motivado acciones de conservación, a la vez que fomenta una actitud crítica y reflexiva sobre el uso que se da al territorio, en especial en la cuenca que ofrece un gran número de bienes y servicios ambientales, entre ellos el recurso hídrico para cerca de 500.000 habitantes de Cali.
En los últimos años, pequeñas fincas han sido adecuadas para atender a los turistas observadores de aves, áreas boscosas privadas están siendo protegidas por sus propietarios para asegurar la permanencia de las aves en su hábitat natural, y cada vez más personas, especialmente jóvenes, se interesan por las aves y su conservación, algunos de ellos trabajan ya como guías especializados en tours para la observación de aves.
Cali y su zona rural se están mostrando al mundo como destinos para la observación de aves. Sin embargo, las áreas naturales corren riesgo, debido a complejos procesos sociales y económicos que dan como resultado la invasión de tierras forestales para actividades agrícolas y pecuarias, la extracción de madera y actividades mineras ilegales que traen como consecuencia la contaminación de los suelos y de las fuentes hídricas. Muchos pequeños agricultores en los últimos años han colonizado tierras en zonas no permitidas, y más recientemente se ha presentado la densificación de viviendas en áreas de vocación forestal, lo que afecta directamente los ecosistemas boscosos y su biodiversidad.
Ante este panorama, se resalta la importancia de los esfuerzos que algunas comunidades locales están realizando para propiciar y fortalecer alternativas económicas ligadas con la conservación de los recursos naturales. Es entonces imperativo que las entidades de gobierno fomenten políticas públicas que estimulen la conservación y la gestión del territorio hacia actividades económicas con impacto ambiental positivo. El aviturismo bien desarrollado puede ser una de esas alternativas.
No es descabellado pensar que en un futuro cercano la zona rural de Cali sea epicentro del turismo de naturaleza, teniendo a las aves como uno de sus grandes atractivos, y que las comunidades locales sean custodias, veedoras y beneficiarias directas de un turismo responsable donde la conservación, la educación y el desarrollo rural sustentable sean pilares. Que el territorio, gracias a las aves, sea un espacio de conciencia colectiva para fomentar una cultura ambiental basada en el conocimiento, la valoración y el compromiso de la sociedad.
Impulsar estas apuestas ha sido el norte de la Asociación Rio Cali, entidad que organiza la Feria Internacional de Aves de Colombia, Colombia BirdFair, que, se realizara por cuarta ocasión del 16 al 18 de febrero en la ciudad de Cali, propiciando una gran dinámica en torno a las aves y  el  grato encuentro entre observadores de aves de todo el mundo. 

Por:  Carlos Mario Wagner
Director Colombia BirdFair